domingo, 11 de noviembre de 2012

veleta [12.11.2012.1838]

Soy una veleta que pasea quieta
por la orilla del mar.


No conocía norte o sur este u oeste,
estaba ajena a cualquier punto cardinal.


Eres un suspiro cósmico,
un abrazo de rocío
que hizo de mi mundo una pirueta.


Recorriste mis entrañas, me rozaste en la mañana
y me susurraste sal.


Y en ella encontré historias de marinos, de sirenas y ballenas
gimiendo dichas y penas.


La sal de tus recuerdos.


de tus caricias
que por primera vez me hicieron vibrar.


Luego te fuiste y quedé girando sola,
con diamantes salinos asidos a mis aspas.


Los diamantes de tu memoria,
que me fueron corroyendo desde el centro hasta mis puntas;
porque después de ti nada más me hizo rotar.


Estoy añorando una caricia costera,
entre un cielo de narvales y un océano de tesoros astrales
antes de que me termine de averiar.


Te sigo esperando
para que remuevas los recuerdos que me maltratan
y me hagas dar vueltas una vez más.


Stuart D. Elwy.

sábado, 30 de junio de 2012

in contra

hola
 hola
... ... hmmm.... ¿te conozco?
 sí... de hace un tiempo...
me resultas familiar pero últimamente he tenido mala memoria, las cosas se me dan en la mente... como sueños
 ¿sabes dónde estás?
no... no realmente... llevo... tiempo acá... pero no sé cuánto. He estado sola todo este... hasta este momento, que llegaste. ¿qué haces aquí? ¿lo sabes?
 lo mismo que tú
¿y eso es?
 no lo sé con certeza, pero creo que esperar
¿esperar?
 sí
¿esperar qué?
 ojalá lo supiera...
¿cómo te llamas?
 ramiro
ramiro... hola ramiro, yo soy...
 yo sé quién eres
es cierto, ¿y de dónde me conoces? me dijiste que me conoces hace un tiempo ya
 de la academia
la academia... ¿estudiábamos juntos?
 teníamos amigos en común y llegamos a relacionarnos
¿y nos llevábamos bien?
 sí... hasta cierto punto...
qué bueno. dime, ramiro, ¿cómo llegaste acá? yo no logro recordarlo... aunque apenas vengo a preguntármelo... no pensé que fuera a venir alguien más... por qué habría de venir alguien más... o por qué no... pero justo tú, ¡un amigo de la  academia!
 yo... yo llegué igual que tú
¿y cómo es eso?
 cerré los ojos, un momento en negro y ya
suena extraño, ¿es esto un sueño entonces?
 algo así
pero justamente llegar tú, ¿por qué?
 para verte
¿para verme? ¿querías ver a tu amiga de la academia?
 no precisamente
¿y entonces? ¿y por qué estoy yo en este lugar?
 tú estás... tú... tú vi...niste... a este lugar por venir... por ir a... otro lado... o a ninguno... yo... no lo sé...
no comprendo
 la verdad es que no importa, simplemente estás aquí, al igual que yo
y tú, ¿importa por qué estás acá?
 no sé, yo vine para verte... y llegué... es lo que importa
¿y para qué querías verme?
 te extrañaba y quería decirte algo desde hace mucho
¿en serio? ¿es que fuimos más que amigos o tan buenos amigos éramos?
 lo primero
¿debería yo extrañarte?
 supongo que no... no sé
¿y qué me querías decir?
 que lo siento
¿por qué?
 por todo

domingo, 27 de mayo de 2012

duda [05.25.2012.~1700]

Cogí dos flores para quitarme el avers-ante repugnante olor del cigarrillo en mis dedos y las aplasté en movimientos circulares hasta que comencé a sentir humedad en mis yemas. ¿Cuántas veces he usado a alguien para deshacerme de algo o por simple gusto de disfrutar? ¿Cuántas veces he sido yo ese objeto con o sin escrúpulos? El jugo de las flores se mezclaba con sus tallos y hojas, me olí y el olor de la nicotina y el alquitrán desaparecieron. Me deshice entonces de esa masa pegajosa y fastidiosa. ¿Realmente importa? Creo haber encontrado mi respuesta.

fata_morgana [05.25.2012.~1630]

Fui hasta el parque, el mismo parque, el usual. Miré la silla, la misma silla, pero no la vi sentada; vi a un tipo harapiento intentando dormir. Lo maldije para mí. Sentí rabia porque estaba en ese lugar ahuyentando la posibilidad de encontrarla. Al lado había un individuo que peleaba con un fantasma, manoteaba y gritaba. Me alejé del parque y miré de lejos. Esperé. Y esperé. La vi. A mi lado. Nos vi. Sobre el vagabundo que se difuminaba en sus propios sueños. Egocentrismo es una palabra que sigue rebotando en mi cabeza. Nos vi charlando entre cigarrillos entre sonrisas entre pucheros. Entre besos. Egocentrismos. El gritón me hizo mirarlo, me distrajo con sus manoteos bruscos. Nos perdí. Me fui derrotado.

agua [05.25.2012.~1530]

Esa calidez me encanta, es un calor que me abraza líquidamente por toda la espalda hasta mi nuca; me hace regresar a mi niñez, me lleva atrás a seguir buscando entre rincones silvestres y pasajes de concreto un paraíso que extravié antes de conocerlo; que aún hoy al cerrar mis ojos y volver al campamento, no aparece. Ese calor en mi espalda es un mimo del sol infantil que fui perdiendo hace veinte años, que iba dejando de arder entre balones, entre escalas y bicicletas, al igual que esta agua que se torna tibia y luego gélida y me hace esquivarla. Cierro la llave y pienso si buscar de nuevo ese calorcito que amo o volver al frío de afuera, pero ese calor que me encanta me lastima.

martes, 22 de mayo de 2012

sintítulo2


-¿Por qué el arma en tu nochero?
Le preguntó mientras lo cerraba luego de sacar una cajetilla de cigarrillos.

-Hay días en que no me soporto a mí mismo, como hoy.
Dijo al quitarle la cajetilla, sacar un cigarrillo y encenderlo.

Ella escuchaba incrédula; su boca hizo una pequeña o, pero no emitió sonido. Sus ojos se le iban abriendo más con cada palabra que él decía. 
-Pero no te preocupes por eso. -le dijo sonriendo y dando un pitazo con desgano- No hay de qué preocuparse -dijo él ya para sí botando el humo de su boca y mirándolo ascender hacia el techo de la habitación.

Ella se aferró a su pecho y se enroscó entre sus piernas comø liana; cerró los ojos y se fue quedando dormida. Sus nalgas salían un poco de entre las sábanas; él dio otro pitazo, y mientras hacía aros con el humo que salía de su boca, le acarició una de las nalgas rozándola con el filtro humedecido. Se estiró y abrió el nochero, sacó la pistola y jugó con ella en su mano, la amartilló y le apuntó a la sien.

lunes, 21 de mayo de 2012

jgremta


Presionó ‘remarcar’  tres veces hasta que apareció su número; no fue capaz de llamar, se quedó mirándolo en la pantalla. En la televisión sonaban  las noticias, algo sobre un grupo de la alcaldía. Continuaba mirando la pantalla mientras la ansiedad lo atrapaba; deseaba presionar el botón para hablarle (y sentir que todo estaba bien), pero no era capaz. El número desapareció de la pantalla, 12:08 apareció en vez. Su vista se desvió hacia el televisor, ‘algoconnombrebíblico garantiza alimentación en colegios de la ciudad’ alcanzó a leer. “Qué bien por los niños”, pensó, “Así debe ser” agregó antes de presionar nuevamente ‘remarcar’ y quedarse contemplando su número telefónico, embelesado y asustado como si la estuviera mirando a ella, casi como si esa serie numérica la dibujara, le mostrara su rostro. Seguía en una maratón mental y su corazón lo sufría…