domingo, 27 de mayo de 2012

duda [05.25.2012.~1700]

Cogí dos flores para quitarme el avers-ante repugnante olor del cigarrillo en mis dedos y las aplasté en movimientos circulares hasta que comencé a sentir humedad en mis yemas. ¿Cuántas veces he usado a alguien para deshacerme de algo o por simple gusto de disfrutar? ¿Cuántas veces he sido yo ese objeto con o sin escrúpulos? El jugo de las flores se mezclaba con sus tallos y hojas, me olí y el olor de la nicotina y el alquitrán desaparecieron. Me deshice entonces de esa masa pegajosa y fastidiosa. ¿Realmente importa? Creo haber encontrado mi respuesta.

fata_morgana [05.25.2012.~1630]

Fui hasta el parque, el mismo parque, el usual. Miré la silla, la misma silla, pero no la vi sentada; vi a un tipo harapiento intentando dormir. Lo maldije para mí. Sentí rabia porque estaba en ese lugar ahuyentando la posibilidad de encontrarla. Al lado había un individuo que peleaba con un fantasma, manoteaba y gritaba. Me alejé del parque y miré de lejos. Esperé. Y esperé. La vi. A mi lado. Nos vi. Sobre el vagabundo que se difuminaba en sus propios sueños. Egocentrismo es una palabra que sigue rebotando en mi cabeza. Nos vi charlando entre cigarrillos entre sonrisas entre pucheros. Entre besos. Egocentrismos. El gritón me hizo mirarlo, me distrajo con sus manoteos bruscos. Nos perdí. Me fui derrotado.

agua [05.25.2012.~1530]

Esa calidez me encanta, es un calor que me abraza líquidamente por toda la espalda hasta mi nuca; me hace regresar a mi niñez, me lleva atrás a seguir buscando entre rincones silvestres y pasajes de concreto un paraíso que extravié antes de conocerlo; que aún hoy al cerrar mis ojos y volver al campamento, no aparece. Ese calor en mi espalda es un mimo del sol infantil que fui perdiendo hace veinte años, que iba dejando de arder entre balones, entre escalas y bicicletas, al igual que esta agua que se torna tibia y luego gélida y me hace esquivarla. Cierro la llave y pienso si buscar de nuevo ese calorcito que amo o volver al frío de afuera, pero ese calor que me encanta me lastima.

martes, 22 de mayo de 2012

sintítulo2


-¿Por qué el arma en tu nochero?
Le preguntó mientras lo cerraba luego de sacar una cajetilla de cigarrillos.

-Hay días en que no me soporto a mí mismo, como hoy.
Dijo al quitarle la cajetilla, sacar un cigarrillo y encenderlo.

Ella escuchaba incrédula; su boca hizo una pequeña o, pero no emitió sonido. Sus ojos se le iban abriendo más con cada palabra que él decía. 
-Pero no te preocupes por eso. -le dijo sonriendo y dando un pitazo con desgano- No hay de qué preocuparse -dijo él ya para sí botando el humo de su boca y mirándolo ascender hacia el techo de la habitación.

Ella se aferró a su pecho y se enroscó entre sus piernas comø liana; cerró los ojos y se fue quedando dormida. Sus nalgas salían un poco de entre las sábanas; él dio otro pitazo, y mientras hacía aros con el humo que salía de su boca, le acarició una de las nalgas rozándola con el filtro humedecido. Se estiró y abrió el nochero, sacó la pistola y jugó con ella en su mano, la amartilló y le apuntó a la sien.

lunes, 21 de mayo de 2012

jgremta


Presionó ‘remarcar’  tres veces hasta que apareció su número; no fue capaz de llamar, se quedó mirándolo en la pantalla. En la televisión sonaban  las noticias, algo sobre un grupo de la alcaldía. Continuaba mirando la pantalla mientras la ansiedad lo atrapaba; deseaba presionar el botón para hablarle (y sentir que todo estaba bien), pero no era capaz. El número desapareció de la pantalla, 12:08 apareció en vez. Su vista se desvió hacia el televisor, ‘algoconnombrebíblico garantiza alimentación en colegios de la ciudad’ alcanzó a leer. “Qué bien por los niños”, pensó, “Así debe ser” agregó antes de presionar nuevamente ‘remarcar’ y quedarse contemplando su número telefónico, embelesado y asustado como si la estuviera mirando a ella, casi como si esa serie numérica la dibujara, le mostrara su rostro. Seguía en una maratón mental y su corazón lo sufría…