domingo, 5 de abril de 2015

{Tres miradas}

¿Cuántas veces hemos pasado junto a alguien y nos causa curiosidad su manera de vivir? Deseamos conocer sus pensamientos, sus angustias; todo lo que está oculto tras su carne, en lo profundo de su corazón y de su mente. En ocasiones, si logramos hablar con esa persona, sus sentimientos y experiencias surgen en la conversación como un acto reflejo de la psique. La mayoría de las veces nada de esto es posible porque pasamos de largo sin percatarnos de los que nos rodean; flotamos en una burbuja que nos aleja de la contemplación. Cuando no logramos detenernos pero nos entra la intriga y nos tomamos el tiempo, queda especular, o soñar si se prefiere el término. Esto último fue lo que me sucedió: soñé con una situación en alguien; tomé unos pocos fragmentos de su “realidad”, creé una historia y la narré desde diferentes puntos de vista. Son miradas parciales y convergen a una misma idea pero intentan acentuar rasgos diferentes.

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